Las varices y las arañas vasculares son afecciones relacionadas con la circulación sanguínea que afectan principalmente a la zona de las piernas. A menudo se habla de ambos conceptos como si fueran el mismo, pero lo cierto es que existen algunas diferencias entre ellas.
Las varices
Las varices son venas dilatadas y retorcidas que se forman cuando las válvulas venosas, encargadas de regular el flujo de la sangre hacia el corazón, se debilitan y sufren un mal funcionamiento. Esto provoca que la sangre se acumule, aumentando la presión y causando la aparición de varices visibles. Generalmente, estas varices se ven como protuberancias azuladas visibles debajo de la piel.
Las arañas vasculares
Por otro lado, las arañas vasculares son pequeños vasos sanguíneos dilatados que se encuentran cerca de la superficie de la piel. Estos vasos pueden aparecer como líneas rojas o azules, ramificaciones o puntos dispersos que se asemejan a la forma de la telaraña. A diferencia de las varices, estas arañas no suelen ser dolorosas ni causar síntomas significativos, más allá de la preocupación estética.