Como todos sabemos, las arrugas de expresión se originan por la contracción y la relajación de los músculos faciales. Cuando la piel es joven, aquellas que se forman con los movimientos del rostro aparecen y desaparecen de manera natural. Sin embargo, a medida que envejecemos, la dermis pierde su elasticidad y la capacidad de recuperar su apariencia después de cada contracción muscular. De ahí que, a la larga, puedan formarse arrugas en el entrecejo y en los ojos (las temidas patas de gallo), entre otros lugares. Afortunadamente, la medicina estética ofrece soluciones como los tratamientos con toxina botulínica, un lifting sin cirugía que ayuda a reducir las arrugas y a tensar la piel.

Este deterioro se debe a la disminución de los niveles en el organismo de colágeno, elastina y ácido hialurónico (si quieres qué es el ácido hialurónico, haz clic en los enlaces anteriores). No obstante, en el post de hoy, nos centramos en qué es la toxina botulínica y cómo puedes conseguir con ella tu mejor versión.

¿Qué es la toxina botulínica y para qué sirve?

La toxina botulínica es una proteína generada por la bacteria Clostridium botulinum y otras especies relacionadas. Entre otros efectos, esta toxina impide que las neuronas liberen un neurotransmisor, la acetilcolina, lo que provoca una distensión en los músculos. Se trata, por lo tanto, de un neuromodulador que inhibe temporalmente las señales nerviosas y, con ellas, las contracciones musculares. Los neuromoduladores se diferencian de los rellenos dérmicos, ya que no rellenan las arrugas, sino que las eliminan o suavizan. De ahí que se utilice con fines médicos y cosméticos. Actualmente, se comercializa como un relajante muscular inyectable.  

Su empleo fue probado por primera vez en Estados Unidos —tras ser autorizado por la Food and Drug Administration (FDA) en 1989— para el tratamiento del blefaroespasmo (es decir, la contracción espasmódica de los músculos del párpado) y otros problemas de los músculos oculares. También posee otras aplicaciones médicas. Habitualmente, se usa para combatir la sudoración excesiva en las axilas y en las palmas de las manos, la migraña crónica, la espasticidad de miembros inferiores y los problemas derivados de la vejiga hiperactiva.

En 2002, esa misma institución dio luz verde para que se usase con fines cosméticos, especialmente para suprimir o atenuar las líneas de expresión y, ya en 2013, recibió el visto bueno para eliminar las patas de gallo. Hoy por hoy, entre los tratamientos para la cara no quirúrgicos, es el más demandado en Estados Unidos.

En España, la toxina botulínica —más conocida por su nombre comercial, Botox ®—, se utiliza ininterrumpidamente desde 2004, tras después de recibir la autorización definitiva del Ministerio de Sanidad. En la mayoría de los casos, se emplea para el rejuvenecimiento facial.

Los tratamientos con toxina botulínica son mínimamente invasivos, ya que no precisan de incisiones ni de anestesia general. Diversos estudios han concluido que son seguros y resultan eficaces para  eliminar las arrugas en la frente y el contorno de ojos.  

¿Cómo es el tratamiento con toxina botulínica?

Como todos los tratamientos faciales de medicina estética, estos deben planificarse adecuadamente para que den los resultados esperados y no correr riesgos. Con este propósito, en los centros de estética de Grupostop, se siguen siempre los más estrictos protocolos. Por eso, el primero paso antes de llevar a cabo un tratamiento con toxina botulínica es mantener una primera entrevista con el paciente. En ella, un experto evaluará su historial médico, alergias y afecciones, para verificar si el procedimiento se puede llevar a cabo sin inconvenientes. Si no hay contraindicaciones, se llevará a cabo el tratamiento.

El día acordado, el profesional que aplique la toxina botulínica deberá limpiar en profundidad la zona que se va a tratar, para eliminar posibles restos de maquillaje o impurezas. En algunos casos es posible que, antes de la sesión, se recomiende la ingesta de algún medicamento anticoagulante sin receta, como la aspirina, para impedir que aparezcan pequeños hematomas en el área en cuestión. En el caso de las personas con pieles más sensibles, se podrá utilizar una crema anestésica de uso tópico o hielo, para insensibilizar la piel e incrementar así el confort del paciente.

La toxina botulínica, concretamente la de tipo A, se aplica mediante pequeñas inyecciones —entre tres y seis— en la zona cuya apariencia se quiere corregir, es decir, en las arrugas o líneas originadas por las contracciones musculares, ya sea entre las cejas o en el contorno de ojos. Normalmente, se necesitan tres microinyecciones al lado de cada ojo para suavizar las patas de gallo. La aplicación suele durar entre cinco o diez minutos. Tras la misma, el paciente puede irse a casa y hacer vida normal, sin necesidad de hospitalización. No se deberán practicar durante días posteriores actividades que impliquen un riesgo de golpearse el rostro. También hay que evitar frotar, masajear o aplicar presión en el área tratada, y no recostarse en las tres o cuatro horas siguientes.

Los efectos secundarios son mínimos, si bien pueden producirse hematomas o molestias leves que acostumbran a remitir al cabo de pocos días. De todos modos, en los centros de estética de Grupostop, un experto te dará las pautas de cuidado necesarias para obtener un resultado óptimo.  

¿Cuánto duran los efectos de la toxina botulínica?

Generalmente, los resultados son visibles al cabo de uno o dos días y suelen prolongarse durante un espacio de cuatro a seis meses. Transcurrido ese período, se puede realizar el tratamiento de nuevo para mantener el efecto lifting deseado.

El primer tratamiento suaviza los surcos y las arrugas, mientras que el segundo o y tercero homogenizan la superficie de la piel, dando como resultado una apariencia más joven, con más volumen y de aspecto natural.  

Otra de las ventajas de la toxina botulínica, al margen de su simplicidad y eficacia, es su precio, que resulta asequible para la inmensa mayoría de los pacientes. Además, con las ofertas y promociones de Grupostop, podrás pagar tu tratamiento en cómodos plazos, beneficiándote también de los mejores precios del mercado. De este modo, queremos que el dinero nunca sea un obstáculo para que puedas verte como siempre has querido.

¿Necesitas más información acerca de los tratamientos  para la cara con toxina botulínica? ¿O de alguna técnica contra la flacidez facial? Si es así, ponte en contacto con los centros de medicina estética de Grupostop, llamando gratuitamente al 900 828 410 o escribiéndonos a hola@grupostop.eu. En cualquier de nuestros centros de estética en España, Andorra y Rusia, encontrarás lo último en aparatología medicoestética y todas las medidas de seguridad y prevención para garantizar tu seguridad y tu salud en todo momento.  

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